
Procuro olvidar esa sensación , que me elevaba al cielo y me dejaba levitando suspirando, perdido en la órbita de un planeta lejano, respiraba el dulce perfume halagador de la fama. Me alimenté de la gloria de las sensaciones, admiración, deseo, envidia, mofa e indiferencia todas ellas presas de un “voyeurismo” salvaje el cual lo alimenta el morbo de lo alcanzable y a la vez tan lejano. Ese cañon de luz, esas motas de polvo iluminadas, incluso el tamaño atómico se vuelve perceptible, que no hará con una persona bendecida con la gracia. La gracia de poder desarrollar el sueño momentáneo que por muy banal que pueda parecer jamás dejará de ser un sueño. Desvariando entre luces de colores, miradas con una historia y con una sensación en sus pupilas, el poder del verbo queda reducido a la mínima expresión no hay lugar para las palabras solo para los actos siguiendo una fonética de movimientos me expreso y hablo a mis oyentes, aquellos no prestan sus oídos o sus ojos sino todos sus sentidos. El deleite de la expresión , no busco un acorde de movimientos perfecto simplemente una comunicación , deseo erizar el vello. El poder de realizar mis deseos es cumplido, todo es magnificado. Nunca pensé que el cielo tuviera telón.