El jardín de mi vida

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El señor de los amaneceres despertaba y le robaba esa plata quieta que la señora de los atardeceres regalaba por aquellos entonces para mi corazón soñador al mar de mi sur. El  muchacho que fui corría a un ritmo agotador en la lid de la marea y la arena, la playa al alba nunca fue más bella, sorteando piedras en pequeños y ágiles saltos viajaba entre la motivación de querer llegar más lejos y hacerlo más rápido, buscaba rápidamente en mi walkman, cuando no existían esos mp3’s y los casettes eran los reyes, aquella canción que más me hacía darlo todo, aquella que me hacía correr como el viento, salpicando la arena mojada de la orilla a mis espaldas me sentía vivo.“Nothing else matters” de Metallica sonaba y yo volaba entre la arena de la victoria y el castillo de Cortadura. Aquel muchacho, se había quedado sin nadie en una elección que se la pedía el alma. Mientras la soledad lo acompañaba en cada movimiento, ni en el frescor del mar cuando relajaba su cansado cuerpo, en aquellos momentos que miraba al sol y deseaba a la luna, ni gritando a plena voz sin miedo a nada pues la nada era lo único que lo acompañaba. Siquiera en esos momentos imaginaría que mi vida iba a llegar donde esta hoy. Somos presas de nuestro destino, tal vez el destino no cobre fuerzas al mirar al futuro sino que cuando más se aviva es cuando de forma necesaria miramos al pasado.

No imaginaba que lanzando patadas y recibiéndolas, que golpeando tan duramente y siendo golpeado y casi noqueado en un gimnasio, cuando todos queríamos ser superhéroes y dar superpatadas, no pensaba que iba a conocer tan buenos amigos, estaba perdido y de una buena combinación de directo, crochet y “mawashi costillero” me devolvieron el norte, paradojas de la vida.

Por aquella época en la que todos los chicos afirmaban que eran unos ases del ligoteo y que ninguna chavala se resistía a sus encantos, algunos contaban sus primeras experiencias sexuales como grandes gestas, sus amigos ponían bocas enormes de admiración mientras otros afirmaban con la cabeza, yo mientras tanto me escabullía de esas conversaciones, aunque hubiera tenido algo que contar creo que no lo hubiera compartido con aquellos segregadores de testosterona a granel.

Dicen que las mujeres se llevan una vida esperando a su príncipe azul, hasta que se dan cuenta que los príncipes azules destiñen al primer lavado. Yo buscaba alguien especial, mi princesa...

En aquella época derrochaba suerte y como era de esperar, en una de mis batallas diarias al alba contra la arena la encontré.

Creo que ella llegó en el momento que más preparado estaba y en el que más la necesitaba. No sé si se creo un punto de inflexión cuando la conocí o ese punto ya estaba. Pero desde que logro recordar todas las chicas que me han vuelto loquito y que me vuelven, guardan cierto parecido con ella. Es la mujer más bella en todos los sentidos que alguna vez quiso probar mis labios.

Su nombre bella melodía en mis oídos, que no podía ser de otra forma ya que para mí era la más bella de las flores, la de más rojizo color y en su sentido más amoral la que más parejas desde siempre se han regalado la flor que su nombre se usa para simbolizar el amor. No era de la tierra de la plata y de la sal, olía a azahar y sin embargo era la más preciosa de las Rosas.  Para un loco soñador el que fui y el que soy, era la única que jamás podría tener espinas. Cuando sus pétalos de rojizo color y de erótico sabor quisieron pararse en mis labios yo que solo conocía la satisfacción a través de saltar barreras físicas, quede subyugado  a sus pétalos me entregue y me adormecí en su aromático pistilo.

La historia de un crío y una mujer, nunca supe que viste en mi, yo era un crío con cuerpo de hombre y tú una mujer te mirara por donde te mirara. Mi amor floreció el verano que te conocí, aunque te estuve esperando varias estaciones. Cuando llego el otoño se marchito.  No supe cuidar la flor más bella que jamás  -hoy en día lo puedo afirmar- quiso florecer en mis brazos.

Dicen que la gente como yo vive de recuerdos, en algunos casos agridulces como éste.

Hace demasiado tiempo ya y sin embargo he buscado tú aroma en tantos jardines  intentando encontrar aquel aroma subyugador en otras flores...

Sé que la vida nos tiene preparado un segundo asalto y que cuando me aventuro en la tierra del azahar me acerco más al jardín en el que te he de encontrar.

Tengo que encontrarte para hacerte saber mi bella flor que me equivoque, que al final sí que tenias espinas, Rosa mía. Encontré una y aún la llevo clavada en mi corazón..
07/03/2006 04:44

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Autor: La Mirada del Angel

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LAGRIMAS DE HIELO

¿Donde están sus besos?,
¿Donde sus caricias?,
¿Donde van mis versos?
¿Donde su sonrisa?

¿Donde se ha perdido?
¿Donde yo encontrarla?,
¿Donde enloquecido?,
¿Donde mi esperanza?.

Hace días que no duermo,
hace noches que despierto,
hace tanto que la extraño,
hace que la hecho de menos,
tanto tiempo que un segundo…,
se me hace un instante eterno.

Mis ojos miran las noches,
abiertos de madrugada,
del amor que usted derroche,
amo a la desesperada.

Este invierno es hoy mas frío,
sin su voz, sin sus palabras,
tengo lágrimas de hielo,
que no se donde guardarlas,
por que conservan del tiempo,
al aliento de mi alma.

Fecha: 28/03/2006 20:40.


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